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Narrativas complejas - Youtubers: mi vida en primer y segundo plano

Autora: Carolina Di Palma

Introducción Este documento se deriva de la investigación de campo situado que realizamos desde el canal Pakapaka y su posterior análisis en la Maestría en Comunicación y Educación de la Universidad Nacional de la Plata, temas que continuamos analizando en profundidad durante el doctorado. ​Cuando en esas investigaciones surgió que las nuevas generaciones no estaban en la televisión sino que veían a los youtubers en internet, nos propusimos realizar una lectura de algunas de esas nuevas narrativas que seleccionamos de los ejemplos que los niñxs nombraron, para así poder interpretar algo de ese recorte que, para nosotros, representaba el desvío que había surgido como acontecimiento, dándonos acceso a lo que no habíamos pensado. Como nos habíamos ubicado en el lugar de la escucha para pensar los espacios digitales de las nuevas infancias desde lo público, sucedió que lo digital​ya era un espacio privado y público habitado por las nuevas generaciones y, sobre todo, un lugar tomado por el mercado, que poseía un papel fundamental para interpelar a las nuevas formaciones subjetivas. Por esta razón, y por lo dicho anteriormente acerca de la importancia del reconocimiento, avanzamos en este análisis que sería, por un lado, una aproximación a las producciones contemporáneas que estaban en circulación y consumían las nuevas generaciones de esta población analizada y, por otro, un intento de comprender cuáles eran los horizontes políticos propuestos, buscando en este sentido poner en juego la pregunta del campo Comunicación/Educación sobre los nuevos sentidos políticos estratégicos, y ponerla en disputa en los entornos virtuales.

El objetivo entonces de este artículo es aproximarnos a las transformaciones culturales contemporáneas vinculadas a los espacios digitales, donde las nuevas generaciones de este campo situado se hacen visibles, son interpeladas por el mercado, se interpelan entre sí y nos interpelan, establecen nuevas relaciones de sociabilidad, crean nuevas formas de sensibilidad, dan cuenta de nuevas formas de percepción y​ nos muestran, si sabemos escucharlas, esos nuevos modos de decir el mundo y de habitarlo con otros. Según Leonor Arfuch, “el lenguaje no viene meramente a expresar la experiencia sino que se adueña de ella, la configura en el aquí y ahora de la enunciación”. En este sentido, el espacio de visibilidad que habilitan los canales de Youtube, donde youtubers​y nuevas generaciones se hacen presentes, configura como ​existente eso que podemos ver bajo regímenes de visibilidad y conexión novedosos: surgen, como hecho cultural, sujetos creadores de sus propias identidades a través de prácticas discursivas que son performativas. En ese mismo proceso de comunicación, se produce (y sin la decisión de hacerlo) una identidad, o más específicamente ​un perfil doble​con nuestros metadatos, que también son reconocidos, pero por algoritmos. La narración de la vida, el carácter creador del lenguaje en este doble sentido que mencionamos, no representa algo ya existente sino que propone ​una forma a la vida misma​. Nos interesa observar cómo las relaciones entre lo, en términos de Ana Brizet Carbanzo, ​online​de los canales de Youtube y lo​offline de las vidas de los youtubers establecen una ​continuidad de carácter perfomativa​, ya sea de prácticas discursivas que modulan cuerpos-signos, cuerpos orgánicos o bien cuerpos postorgánicos (Sibilia, 2015). Las ​tecnologías de la presencia​, plantea Arfuch, se hacen visibles a través del rostro, del cuerpo y de la voz, que representan de alguna manera el resguardo mítico del yo en tiempos de incertidumbre, incertezas y transformaciones en este momento histórico. La autogestión de la propia vida, el emprendedorismo, el imperativo del placer, el culto al propio cuerpo asumido como capital, la ludificación de la vida y las nuevas religiosidades como el New Age, dan cuenta de transformaciones actuales que comienzan a extraer renta antes del consumo que de la producción, con los nuevos negocios vinculados a ​la monetización del tiempo de ocio​. Nuestros metadatos se transforman en mercancía para el mercado y en datos para prevención del delito para el Estado. En este contexto, se hacen visibles nuevos procesos de subjetivación acordes a esta reorganización de las relaciones de fuerza, que dan como resultado ​nuevos modos de ser y de


estar en el mundo​. La tecnología digital entendida como mediación cultural y no como instrumento (Barbero J. M., 2002), intenta aproximarse a estas transformaciones de la cultura mediática, en tanto da cuenta de cambios en la sensibilidad, percepción, configuración del espacio y del tiempo, y en el cuerpo, formas de sociabilidad y relaciones de poder-saber. Así nos aproximamos a cómo se están reconfigurando los procesos de subjetivación de estas nuevas generaciones cuando son interpeladas por los youtubers, que ​narran desde y ​habitan en​nuevos lenguajes convergentes e interactivos, irrumpiendo con un nuevo estatuto de la imagen y de oralidad secundaria, transformando así los géneros discursivos que reconocíamos en la modernidad. ¿Qué es Youtube? Youtube es una plataforma virtual de videos online de acceso gratuito que funciona como una red social hipermedial donde cada uno puede crear sus propios canales de video y compartirlos con otros, hacer comentarios e interactuar online y en tiempo real. No es ​una vida representada​sino ​un espacio habitado virtualmente: ​la vida encarnada en este nuevo ​sensorium simbólico (Barbero J. M., 2006), que no necesariamente es representación tal como la entendíamos en la modernidad. En términos de Goffman lo que cambió es la máscara (Goffman E., 1997). Tenemos máscaras analógicas y máscaras digitales, o bien un ​continuum​de ambas. En todo caso, el problema contemporáneo surge en los perfiles o identidades que se configuran con los metadatos de los youtubers y sus usuarios: una narrativa no creada voluntariamente, pero que también forma parte de sus procesos de subjetivación. Estos nuevos procesos de subjetivación que aparecen a partir de tecnologías de la presencia se hacen visibles a través del rostro, del cuerpo, de la voz, de los otros cercanos y lejanos virtuales que interactúan en tiempo real, en los espacios de la vida cotidiana, conectados en red, vía webcam, y redes sociales. Estos modos de ser no refieren a una interioridad esencial que era constitutiva del sujeto moderno, sino que esa singularidad se muestra, se caracteriza y existe cuando ​está siendo afuera con otros lejanos o cercanos​, en constante transformación y en múltiples facetas. Los espacios de visibilidad hoy son


también virtuales, y esas máscaras y la necesidad de reconocimiento del otro es constitutiva de la identidad, pero con una nueva especificidad. ¿Qué son los youtubers? Los youtubers son jóvenes que han creado sus propios canales de Youtube y que, por algunas características singulares, han logrado una notoriedad que tiene que ver con la celebridad que se logra viralizando sus videos, con más visionados, más usuarios y más comentarios: todas nuevas formas de comunicación que habilita la interactividad de la web 2.0. Los usuarios de Youtube y​sus seguidores traspasan las fronteras nacionales. Los youtubers interpelan a las nuevas generaciones y representan procesos de subjetivación desterritorializada como ​dobles virtuales que se reterritorializan ​cuando suben un video a Youtube, aparecen en la nube, son mirados y seguidos, e interactúan con otros millones de jóvenes virtuales... hasta que aparece un nuevo youtuber con un nuevo video. Capitalismo de ficción y la producción de la vida Según Vicente Verdú, el capitalismo contemporáneo necesita de jugadores-mito que realimenten la rentabilidad de la fantasía (Verdú, 2003). Estos ​youtubers, que son ​tendencia​con millones de seguidores, son los buenos jugadores: en general conocen muy bien los juegos, divulgan trucos para optimizarlos, otras veces prueban juegos y pasan por la primera experiencia, los miedos y las frustraciones, para que los demás no lo hagan en soledad sino con complicidad y acompañamiento. Tal como dice Verdú, “el nuevo capitalismo no está aquí para avasallar sino para hacer amigos”. En este sentido los youtubers tienen una forma de construir su identidad, entre autobiográfica y ficcional, y es a través de montajes audiovisuales que configuran una forma de hacerse visibles, donde seleccionan qué mostrar y qué no. Es decir, optimizan su imagen e intentan mostrarse lo “más ​gustables​posible”, para adaptarse al ideal y expectativas de sus seguidores, reconfigurando esa visibilidad en tiempo real según los comentarios.


Lo “real” para Verdú presenta el inconveniente de ser ​vulgarmente​real y, para vencer ese fastidio aparece la creación de lo ficticio, una imagen por la que se pueda circular​sin el penoso obstáculo de lo temporal. ​“La realidad doblada es su recreación, el mundo tal como es vale menos que la copia recreada, ficcionalizada.” (Verdú, 2003, pág. 35). Los youtubers arman para sus grabaciones sus escenas: los espacios virtuales que habilita la internet se constituyen como espacios teatrales donde los que antes eran espectadores ahora son protagonistas. La interacción de los youtubers en escena con los seguidores es constante y en tiempo real, al punto de que la obra o nuevo discurso que se pone en circulación se modifica constantemente en este diálogo que habilita la interactividad de la web 2.0. Los youtubers se caracterizan, se maquillan, hacen varios personajes al mismo tiempo; se iluminan, muestran sus gestos en pantallas más pequeñas sobreimpresas en pantallas más grandes, se hacen vistosos y estimulantes para el show que ponen en esa escena virtual. Se transforman, se crean y se producen estrellas por su singularidad, “por ser ellos mismos”, generando así un fanatismo de la sociedad del espectáculo que instala la creencia nueva de que cualquiera, sólo por distinguirse de los otros, puede ser famoso​. Esa identidad que el youtuber configura sobre sí mismo se construye tal como se crea una imagen de marca. Guy Debord daba cuenta hace tiempo de cómo la vida se convertía en espectáculo. (Debord, 1967). Esta especificidad “de ser ellos mismos” en tanto singularidad, se diferencia de la tendencia a la homogeneización que caracterizaba a las instituciones y discursos de la modernidad, aunque es también homogeneizante, porque esta vez, interpelados por el mercado como identidad-imagen de marca, se instala como común a todos lo mismo: ​diferenciarse​. Un oxímoron: todos quieren ser diferentes siendo iguales. Para Verdú, en el capitalismo de ficción es la sociedad actual la que pide que lo real se desprenda de su naturaleza y responda a la fantasía para ser consumido en el tiempo libre, que es donde se puede huir. Lo que se muestra en estas nuevas narrativas de los ​youtubers​,​tiene que ver con la diversión, con la risa, con la parodia, con el chiste. Esta nueva versión del capitalismo representa la contradicción entre su primera fase puritana, austera y calvinista, más


vinculada al sufrimiento, y el actual hedonismo del consumo, más vinculado al imperativo del placer, que incorpora y se apropia las luchas por las libertades sexuales y el disfrute. Al mismo tiempo, esas parodias remiten a profanaciones de los valores de la modernidad que las nuevas generaciones se apropian y reutilizan, más allá que sean funcionales a un nuevo estadío del capital. En la modernidad, según Verdú, el Estado estaba interesado en producir individuos deprimidos, angustiados, reprimidos y dóciles. El capitalismo de ficción contemporáneo prefiere habilitar estos espacios que se conciben como “espacios de libertad” para entretener y divertir, al tiempo que configuran buenos clientes, ciudadanos felices e hiperactivos, atentos constantemente a los estímulos, respondiendo a sus demandas, corriendo a la velocidad de la innovación y la obsolescencia programada, navegando en las superficies de la web. Lo rentable es la mejor distracción. Los desembolsos de dinero en el tiempo de ocio en videojuegos, películas y música superan los gastos en comida y bebida de los presupuestos familiares, haciendo de la revolución del entretenimiento la más poderosa fuerza social y económica contemporánea. (Verdú, 2003). Los youtubers reciben un porcentaje de centavos de dólar por ​clic​que hacen sus seguidores; muchas veces son contratados por las grandes compañías de videojuegos para difusión de sus nuevos productos, y muchos de los juegos online tienen sus posibilidades de mejorar (con más “vidas” o más “poderes”) a través de las tarjetas de crédito de los adultos. En este nuevo diagrama, el nuevo capitalismo crea para sus trabajadores stock options​o acciones que los hacen formar parte del capital, ser parte del negocio en la ficción e imaginarse como empresarios de sí mismos. Como decíamos anteriormente Youtube, parte de Google, habilita espacios virtuales para que las nuevas subjetividades sean creadoras y productoras de su propia narrativa identitaria, pero además representa nuevos modelos de negocios. Tiene sentido, entonces, mencionar que en esta reorganización del diagrama de fuerzas, la plusvalía hoy no se obtiene del “trabajo forzado o alienado” en la producción, sino de la participación voluntaria en el consumo. Y aquí, nuevamente, volvemos al contexto general de los nuevos modelos de negocio basados en la monetización del tiempo de ocio que confirma el


desborde del estatuto de la infancia moderna, ya que las nuevas generaciones no tienen que llegar a la adultez para trabajar y ganar dinero. Dice Verdú que el capitalismo de ficción trabaja sin guiones previos, con procesos y desenlaces sin programación segura, como la vida misma. El caso de los youtubers tiene un componente de especificidad en este sentido, ya que los videos en general tienen muchas veces guiones previos y, después, además, montaje. Es decir, que no sólo hay guión previo, sino que hay edición, selección y mejoramiento, ​optimización (Sibilia, 2015) de la narrativa identitaria. Sin embargo, la partida que juegan es improvisada, y mucho se improvisa en tiempo real. La vida misma es lo que sucede durante el juego, aunque esa vida misma para mostrarse en Youtube tiene un montaje que hace visibles algunas cosas e invisibiliza otras. La simulación, en realidad, es que no hay guión, que es la vida, pero en realidad, esto mismo es ficción. La atracción es la vida misma en tanto esté ​optimizada​, puesto que no sería ​óptimo ver a un youtuber que pierda todo el tiempo en las partidas de juego. Estas ofertas del capitalismo de ficción son para las nuevas generaciones posibilidades de fuga del trabajo, de las tareas y las pruebas, de los problemas y los contextos socioculturales que habitan sus cuerpos carnales, que muchas veces están sin la cercanía de adultos presentes. Huyen de la “violencia” y de las “peleas”, huyen de “que te maten”, aunque muchas veces entran a los videojuegos con el fin de crear estrategias de juego, justamente, para matar. “No se bancan la violencia fuera del juego, pero sí adentro, y la prefieren” (Speroni, 2016), porque probablemente duele menos. Esta entrada al espacio virtual construye modos de simbolización de la violencia. Verdú dice que frente a la importancia del rito y la categoría, la posmodernidad enfatiza el valor del momento. En el caso de los youtubers, también sus narrativas cuentan su vida presente cotidiana, comparten vivencias sin estar insertas en una trama (Puigross, 2004), muestran en tiempo real su forma de juego o partida, y sus seguidores interactúan con ellos dejando comentarios online que modifican el relato originario. En este sentido, esta transformación da cuenta de nuevas temporalidades asociadas a la cultura mediática vinculada al valor del instante presente, del corte sincrónico, del aquí y ahora. (Huergo & Fernandez, Belen, 2000). No surge lo


diacrónico ni los sentidos asociados a contextos históricos. De hecho, observamos que la tradición se retoma sólo para profanarla. Muchos de los yotubers entran en una especie de memoria a corto plazo, en el sentido de que hacen visibles vivencias que no se insertan en ninguna trama ni dialogan con el pasado. Pero hay otros casos en los que, justamente, lo que hacen es criticar el pasado reciente, la modernidad, pero de otros modos, que no son los modernos. Es un desplazamiento de la crítica lógica racional hacia la parodia y la ironía. La crítica contemporánea profana lo sagrado de los valores de la modernidad a través del lenguaje de la imagen audiovisual. Por ejemplo, el youtuber Vincent van Lynch hace una crítica del discurso de los propios youtubers desde el mismo lenguaje y narrativa de los youtubers: critica lo que le es propio y contemporáneo. “En la simulación no hay ni origen ni final. Todos son relámpagos de actualidad, tendencias sin pasado ni futuro, listos para circular sin fin”. En relación con esto que menciona Verdú, vemos que los youtubers configuran una identidad sin proyecto a futuro, a trasmano de cómo fue concebida en la modernidad. No van ni se imaginan ir hacia adelante, es decir, progresar, en esas prácticas discursivas que generan en los canales de Youtube, que son, esencialmente, vivencias en tiempo real. Sin embargo, sí hay una linealidad y una proyección hacia adelante en las tramas de los videojuegos, en la toma de decisiones estratégicas para avanzar y pasar niveles. Ahí sí hay un origen y final o, por lo menos, objetivos donde llegar para después seguir. En los videojuegos sigue habiendo progreso. Y también experiencia, acumulación: hay una construcción de conocimiento y apropiación que luego se usa para avanzar. Muy por el contrario de creer que no hay en esos espacios interpelación hacia el futuro, y si tenemos en cuenta que ​el nuevo espíritu del capitalismo​funciona con este tipo de conexiones en red y cierto tipo de acciones por proyecto en la constitución de cada uno como empresario de sí mismo, las nuevas generaciones están poniendo en práctica acciones y proyectos en cada partida que organizan y juegan, ​tal como podrían hacerlo en las empresas en el futuro​. Lo mismo sucede con la idea de raíz o arraigo de la modernidad asociada a los territorios de los estados nacionales y las redes rizomáticas y los flujos de la web. Los youtubers​no necesariamente remiten a una tradición ni a una zona geográfica


particular, aunque sí establecen ​continuum​on-line-off-line, donde anclan sus prácticas y arman lazos de sociabilidad. La raíz entendida como arraigo a la tierra previa a la revolución digital, en los espacios virtuales se construye de otra manera: se configura a partir de intereses comunes, lazos dentro y fuera de las pantallas y directamente en entornos virtuales, donde los nuevos jóvenes comienzan a crear su tradición y prácticas discursivas performativas. Por otra parte, esta deslocalización vinculada a esta nueva tecnicidad también se enmarca en ​el nuevo​espíritu de capitalismo​que es global y transnacional. Por otra parte, la creencia de que el consumo infinito en la red es posible habilita más que nunca al mercado a extraer renta del consumo y no de la fuerza de trabajo manual en la producción, como ocurría durante capitalismo industrial. Esa​energía cognitiva​puesta en los videojuegos, en el visionado y en la producción de los canales de Youtube que se vende como “divertirse hasta morir”, es monetizada por el mercado. Y si bien llega un punto que se agota el cuerpo real, el capitalismo de ficción crea una nueva ficción o bien se hace cargo del biopoder para re-energizarlos: les ofrece alimentos con tecnología para dar más fuerzas, “crecer más fuerte”, “combatir la pachorra”, “despertar” o “vivir en estado ​Play​”, por mencionar sólo algunas de las consignas que proponen las marcas. El capitalismo de ficción desenraiza al cuerpo de su carnalidad, porque con lo que genera renta hoy es con la energía que extrae del tiempo de ocio. La única manera para que el capitalismo de ficción funcione sin tiempo de origen y fin, es con nuevas generaciones postorgánicas que duren con algún tipo de tecnología, ya sea en términos de dispositivos o de sustancias legales o ilegales, haciendo posible la extracción de energía en el consumo a través de la participación cuando los interpela ​hasta el consumo de su propio cuerpo​. Ser al extremo: los youtubers no son actores, simulan ser ellos mismos o proponen una identidad que es un oxímoron La ficción se convierte en realidad cuando los ​youtubers​analizados en nuestro recorte salen de las pantallas para encontrarse en lugares físicos para el contacto cara a cara con sus


seguidores. Así se convierten en personajes reales que​pasan del online al offline.​El artificio de la simulación y lo real del referente tienden a presentarse como un ​continuum​on-line-off-line en un proceso de subjetivación ambivalente, donde se cree en el personaje y se espera al personaje, aún sabiendo que es una simulación. Pero en este sentido, observamos que estos ​youtubers, en tanto modo de producción subjetiva, habitan ese proceso, y los que los reconocen lo hacen también desde ese supuesto. “No son actores, son youtubers​”.​Esa narrativa es performativa de su identidad. Es decir, el estilo de hoy es el simulacro en un mundo completamente diseñado a conciencia y una identidad doble o dividual de la que no se tiene conciencia o de la que poco podemos saber. ​Imagen, imaginar, imaginarse, imagen de marca Quienes son visibles se sienten más vivientes al hacerse imagen, imaginándose, imaginándonos. Por esta razón, existe la necesaria escenificación y caracterización que realizan los youtubers, para producir encantamiento y fascinación a través de la intimidad como espectáculo (Sibilia, 2008). Siempre según Verdú, en el capitalismo de ficción las marcas no son cosas sino una no-cosa que se convierte por sublimación en estilo, ideología o creencia. El mercado le llama branding​. “El producto puede variar pero la marca podrá persistir en su efecto, puesto que ella se comporta como una matriz que se ha formado entre el producto o servicio y los consumidores como territorio simbólico.” Los youtubers construyen en este sentido sus narrativas identitarias como marcas que dan cuenta de una estética de sí, sobre todo por una personalidad, una forma de estar en el mundo y de habitarlo. Cada uno de los jóvenes que se caracterizan, actúan, juegan, montan la escena y editan su video, tiene una especificidad que lo diferencia del resto. Son reconocidos en el mercado como marcas por su estética, por el modo de jugar, por el modo de parodiar, por la temática que tocan, por los formatos que usan, y por sus formas de interacción con los otros, tanto dentro de la pantalla como con sus seguidores fuera de la pantalla. Youtube habilita entonces estos espacios para que los procesos de subjetivación se generen como “reales”


y cercanos, entre pares, con algo singular que los hace extraordinarios. Los videos de cada youtuber son diferentes, y sin embargo mantienen las mismas aperturas, estética y modalidades de contar los contenidos y de profanar lo moderno. Esta imagen de marca puede reconocerse. No la hace el mercado directamente, aunque lo hace posible habilitando espacios para estos procesos de una subjetivación que se siente a sí misma como autorrealización. El nuevo capitalismo de ficción para Verdú no es un sistema sin corazón, sino que por el contrario la afectividad es aquello que más le importa. “Hacernos creer únicos, singulares, queridos, artistas, felices”. En el caso de las narrativas de los ​youtubers la vieja función de instrucción cambia por la función del espectáculo y la de la reflexión, por la sensación que toma la forma de parodia. La vida transcurre en una óptima ​perfomance​donde somos coproductores y primeros consumidores. Es la creación virtual de un ambiente donde simular es fingir pero también es dar forma o informar. Comparten con otros, aquellos que los miran, y con los que interactúan afuera y adentro de la pantalla, afuera y adentro del juego, las peripecias que demandan las partidas, y otras veces usan esas posibilidades irreales simuladas para experimentar lo que un cuerpo orgánico no podría fuera del espacio virtual simulado. Tanto en términos físicos como virtuales, son espacios para pasar el tiempo y de ningún modo están asociados directamente al consumo o la compra. La compra del producto, por ejemplo, el videojuego, viene después. Las nuevas generaciones no están consumiendo productos sino jugando (esta es la creencia: la nueva ficción), experimentando aventuras, más allá de que su tiempo lúdico y libre; es decir, sus energías y sus metadatos, estén siendo monetizados por el mercado. Esas experiencias de aventuras hacen pasar el tiempo velozmente: no hay aburrimiento, no hay necesariamente un final y son prácticas donde sobre todo no hay muerte ni dolor: escapan así del paso del tiempo y de los sufrimientos y frustraciones que la vida diaria puede ocasionar. Muchos de los videojuegos que juegan y comparten los youtubers responden a una lógica de guerra, armado de equipos para ganar o lograr objetivos, obtener más poderes y matar a los adversarios. “Rozar la idea de muerte simulada es fundamental para la aventura. Participar con probabilidades de morir es indispensable para que en el juego se sienta un valor auténtico. Sony


ha declarado que la ​Play Station​no es tan sólo un juego, sino una ‘total ​new experience’​e incluso un modo de vida" (Verdú, 2003). Las ficciones realistas son representaciones de la vida, que tienen implicaciones diferentes a la vida fuera de la pantalla: se experimenta la aventura, el miedo, el terror, la muerte, el matar a otro, el poder, el ganar, el perder, pero sin las implicaciones de la vida real de un cuerpo orgánico. La diferencia entre lo online y lo offline son las consecuencias del dolor, lo finito y la muerte que se experimentan en la segunda. Las experiencias son de una vida que ​hiere pero no mata​, que ​produce dolor pero no destruye​. Se aprende, jugando, a generar dolor o muerte, pero sin consecuencias en la vida encarnada. Este modo de violencia desvinculado de la consecuencia real del daño confunde cuando enseña que se puede afectar sin afectar, que se puede violentar sin sentir ni generar dolor: hay un no-registro del dolor que pueden provocar estas mismas acciones en el otro fuera del espacio tiempo simulado, es decir en la vida offline. Verdú cuenta que aún al esclavo se le valoraba el cuerpo por la capacidad de trabajo y en consecuencia debía ser conservado. Observamos nosotros ahora que el cuerpo, a medida que avanza el capitalismo de ficción, puede ser usado, como en el caso de los youtubers​, en ​espacios virtuales de excepción​para extraer energías del consumo; espacios virtuales donde muchas veces las nuevas generaciones son interpeladas directamente por el mercado, sin ningún tipo de mediación adulta. Por otra parte, cuando los youtubers graban sus videos, los ponen en circulación y los usuarios pueden verlos una y otra vez hasta el cansancio. Millones de vistas contabilizan estos nuevos jugadores, que inmortalizan partidas y parodias en Internet. Es interesante pensar que los referentes de verdad que en la modernidad analógica configuraban regímenes de verdad a través de la indicialidad, hoy son ficciones de ficciones, copias de copias que instauran nuevos regímenes de verdad que tienen que ver con la vivencia y con la visibilidad (como, por ejemplo, cuando los jóvenes dicen “si lo vivís es verdad”). En la modernidad analógica las copias iban perdiendo calidad, una tras otra. En la nueva modernidad, las copias digitales de los originales digitales simulados no se pueden distinguir entre


sí. Vida que se crea o actualiza virtualmente puede copiarse hasta el infinito idénticamente. La propia obra original es ya reproducción. La copia espectral no perece. En el caso de los youtubers, la obra gana aura en relación a la cantidad de copias o reproducción que se hacen de su visionado, y así gana también más valor simbólico y económico. Además, aparece algo original en tanto una nueva relación de copias, que implica el remix. Así, podemos observar que las nuevas relaciones que establecen los youtubers sobre algo que serían fragmentos de copias, crean un nuevo original virtual, y que esa nueva relación que se actualiza no necesariamente tiene una relación de contigüidad con su referente. Pueden ser nuevas obras, que dan cuenta de nuevas relaciones, copias de copias bajo únicamente regímenes de iconicidad y no de indicialidad. Repensar hoy las nociones de verdad y verosímil; simulación y representación; reproducción y copia; doble, actual y virtual; índice y contigüidad; referente y original, son temas que convocan. Youtubers hoy, nuevas modulaciones y transformaciones culturales de la subjetividad contemporánea Hoy nuevas modulaciones inciden en las transformaciones de los procesos subjetivación, las identidades, la memoria y la experiencia individual y colectiva. En su puesta en forma, que es su puesta en sentido, la cultura de la imagen y la sensibilidad arrasan con el texto escritural y la lógica racional. En la conformación del mundo cultural se producen adhesiones a determinados discursos que modelan, reafirman y transforman nuestras prácticas heredadas. Por ejemplo, los estereotipos y modelos propuestos por el mercado, lo visible y lo que queda fuera del régimen de visibilidad, las representaciones sobre la diversidad y sobre horizontes de posibilidad, que posibilitan la acción o la inhabilitan, que descalifican, excluyen o directamente hacen imposible imaginar otros mundos. Al observar el consumo como conjunto de procesos sociales de apropiación de los productos y sus símbolos, aparece la actividad como múltiple y activa. Es en el campo de la comunicación y la cultura donde surgen los procesos de creatividad actual, los diferentes modos de apropiación y los diversos usos sociales de la comunicación.


La simulación del diálogo es a través de la interactividad que habilitan los espacios digitales, que destituye en gran medida a la mediación de la palabra escritural y sus relatos, en pos de una mediación en interfases de imágenes sin palabras, icónicas, a veces de una oralidad secundaria y, muchas veces, condicionada por las opciones predeterminadas del software y hardware. Al contrario del espacio fascinante y distanciado que provocaban el cine o la televisión tradicional, los dispositivos digitales provocan la inmediatez del reconocimiento en tiempo real, habitando espacios simulados con identidades virtuales con cuerpos distanciados en el espacio físico: no hay una duración que distancie producción de recepción, autor de lector; hay un desplazamiento hacia un ​continuum​que configuran estas nuevas co-narrativas en tiempo real on-line-off-line. Pensar los géneros discursivos en estos tiempos, es decir cuáles son los códigos que estarían configurando las nuevas narrativas para que funcione el reconocimiento, nos lleva a evaluar qué estrategias de interacción y enunciación existen hoy y cómo son los modos en que se hacen reconocibles. Referentes, iconicidad, indicialidad y nuevos regímenes de verdad La verdad en la modernidad estuvo dada por regímenes de verdad vinculados a luchas de poder en tanto discursos generadores de efectos de verdad. En relación a los medios de comunicación analógicos, la fotografía y el cine transformaron en gran medida estos efectos por la indicialidad y contigüidad de su referente. En estos tiempos el efecto de verdad se genera en los espacios habitados de simulación virtual con el sentido de “si lo vivís es verdad”, un efecto donde no hay referente que garantice esa contigüidad sino que lo asegura la iconicidad, su testimonio, el hecho de habitar la experiencia en la simulación virtual y su visibilidad. Estos momentos autobiográficos en las narrativas de los youtubers​analizados son ​voces vivas sobre voces vivas​. Hay desdoblamientos y narrativas del yo, que son múltiples e instantáneas, efímeras, móviles, cambiantes, no estables. Son narrativas ​infinite loop, circulares,


espiraladas, y tienen algo en común: una continuidad vinculada a un ​nickname​o ​avatar​, pero también variaciones constantes y efímeras. Estas variaciones de esas voces vivas dialogan en tiempo real con otras voces vivas y reconfiguran constantemente las narrativas puestas en circulación. La verdad necesaria es la verdad que es de utilidad para la vida en los espacios virtuales y los trucos que son secretos, pero sirven para ganar el juego, se hacen visibles, se comparten. Pierde importancia el referente orgánico porque lo importante sucede ​a través de los dobles ​que juegan también en el espacio digital y que ​condicionan los sentidos de pertenencia al grupo, ​y que por supuesto tienen potencialidades de generar inclusión o exclusión en los entornos offline, es decir, en esa continuidad fuera de la pantalla. Al mismo tiempo y en paralelo, se crean a través de combinaciones algorítmicas otras narrativas con nuestros metadatos que configuran nuestros perfiles, que son otras vidas que existen más allá de las narrativas del sí propio. Cuando observamos a los youtubers​, los juegos de simulación son géneros atribuidos a personajes realmente existentes, donde es importante no sólo el contenido, sino también las estrategias de auto referencialidad y auto representación que puede conducirlos a la popularidad vinculada a la sociedad del espectáculo y a ganar dinero, en el mejor de los casos. Vidas, horizontes, objeto del deseo Creemos que los horizontes del deseo en el caso de los youtubers se relacionan con la fuerza y los poderes, la energía y las alianzas con los pares que posibilitan ganar el juego y establecer lazos de sociabilidad. En este sentido, el imperativo del placer, y en este caso, del éxito, están configurando el ​hacia dónde ir​y ​cómo mostrarse​. Los videos son pensados de antemano y montados o editados para lograr la mejor performance de sí mismos y entonces, configuran también sentidos de pertenencia. Por otra parte, las fantasías están atravesadas por el humor y la ironía y generan un modo de posicionamiento crítico respecto de los valores de la modernidad, como hemos mencionado con anterioridad. A través del absurdo y la parodia los youtubers profanan los valores de la modernidad y cuestionan el imperativo del sufrimiento judeocristiano. El sentido de “lo veo o juego


porque es divertido” se relaciona con el imperativo de placer propuesto por el mercado en nuestros días. Sin embargo, de los datos que nos brinda el campo surgen los miedos que descubrimos en las investigaciones, donde los jóvenes ponen especial énfasis en el miedo a “perder poder”. Si bien, el imperativo es del “divertirse”, las frustraciones son muy grandes si no hay seguidores que puedan verlos, si no acumulan “me gusta”, si pierden en las partidas, si pierden vidas, sino saben suficientes trucos para pasar de nivel. Porque, además, quedarían excluidos de los lazos sociales. En este sentido, es importante establecer cómo las relaciones entre lo online y lo offline dan forma o “informan” una continuidad de carácter perfomativo, ya sea de prácticas discursivas que modulan cuerpos-signos, cuerpos-canales o cuerpos postorgánicos más optimizados por el uso de tecnologías en todas sus acepciones, desde el Photoshop al fitness, hasta la medicación y los alimentos. Nuevas narrativas, géneros discursivos y reconocimiento Lo que nos interesa pensar en este momento histórico es cómo fueron empujados los límites de la visibilidad y lo decible, si observamos estas narrativas de los youtubers; es decir, cómo nos dicen ellos a través de sus prácticas discursivas cómo están cambiando las relaciones de poder-saber. Creemos, por un lado, que en este contexto las narraciones crean una subjetividad situada que se abre al diálogo, a un devenir de las trayectorias. Hay algo que deviene en estas narrativas de los youtubers, que son existencias que se hacen visibles con otras creencias acerca de lo que debía ser íntimo o quizá sin el significante íntimo. La intimidad que se muestra, en relación a lo que entendimos en la modernidad, son los entornos de vida, la habitación, los espacios que habitan; pero lo que muestran de ellos es una máscara que simula ser real. La máscara está, lo único que cambia es que es una máscara que simula no ser máscara. No vemos a un youtuber jugando mal, y si lo vemos jugar mal es porque lo que se esperaba era eso, verlo en la vivencia del juego, errando para errar más tranquilos en los juegos propios.


En las narrativas del yo moderno había una distancia entre el yo y el nosotros. En el caso de las nuevas narrativas de estos youtubers, las voces son miradas en tiempo real y esto nos lleva a pensar en que narran con imágenes, casi sin tiempo de reelaboración; en narrativas que producen sentido junto a otros. Lo punzante que surge en esa vivencia conjunta en tiempo real quizá se repite, y en esa repetición sobrevive y perdura cuando lo vuelven a ver en Youtube o se viraliza el video en la nube. Según Arfuch, en la modernidad, el nombre asumía el sentido de una restauración de la humanidad, para que esa narración hiciese justicia y representara un intento de abrigar con la palabra el desamparo (Arfuch, 2013). En el caso de este ​corpus​de youtubers, el nombre propio no tiene valor, y por el contrario sí lo tiene el​nickname​creado con esa nueva narración; identidades “falsas”, en el sentido moderno, pero identidades de hecho en el contexto contemporáneo. Esos​nicknames​que no son el nombre, son el nombre que no restaura humanidad sino la condición de dividuales o postorgánicos. Además, no son nombres otorgados por otros sino por sí mismos. Transgrediendo los espacios canónicos, las narrativas del yo y sus múltiples máscaras, se difuminan en géneros y registros de la cultura autobiográfica que ofrecen el don de la propia experiencia a través del ​racconto​online en tiempo real de la vivencia instantánea, provista de otra temporalidad diferente a la lineal secuencial de pasado-presente-futuro. Por otro lado, la preponderancia de la alfabetización audiovisual e hipermedial abre la posibilidad de narrar con imágenes y sonidos. En este sentido, preponderan la imagen como lenguaje principal usado por las nuevas generaciones y la aparición del rostro en los momentos autobiográficos de los discursos o narrativas contemporáneas. El rostro sería, no la captación de sus detalles, sino de aquello, irreductible, de su condición de humanidad. Por otra parte queremos pensar el espacio de Youtube y la posibilidad de las nuevas generaciones de crear sus propios canales como nuevos modos de entender el espacio público en entornos virtuales, los modos que existen de crear el espacio público y no sólo transitarlo. (Arfuch, 2013). Pensar, a su vez, la especificidad de este espacio que reúne la condiciones para poner en


circulación lo común y disputar reconocimiento en entornos de excepción. De este modo podemos pensar esta “presencialidad virtual”, conectada y visible, cercana virtualmente vía chats, lejana físicamente: estos serían nuevos espacios de enunciación virtuales que permiten seguir trayectorias y participar en el diálogo. ¿En qué términos disputan estas narraciones sentidos para nuevos imaginarios? Lo vivido es vivido por uno mismo, pero en caso de los youtubers podemos observar cómo eso es vivido por ellos mismos frente a la pantalla, haciéndolo vivible y visible para los usuarios y seguidores, y ese uno mismo​se crea al mismo tiempo que otros lo reconocen, mientras lo miran, y quizá hasta vivencian en los mismos entornos experiencias similares. Algunas conclusiones Dejamos para el final algunas ideas los desplazamientos que observamos en términos discursivos de producción de la subjetividad, atravesada por la cultura mediática. Por un lado, los youtubers son y existen a través de sus videos, configuran su subjetividad en tanto hay visibilidad y conexión. La singularidad y la especificidad se relacionan con que ellos “son reales” aunque usan máscaras para decir eso “y no pueden ser ningún otro”. Producen identificación e interpelan desde la paridad, “somos como los usuarios”. Pueden ser cualquiera porque todos tienen “algo de único” y ahí es donde hay un youtuber posible. Lo que producen en común es la vida como juego o el juego en primer plano y compartir trucos que les permitan ganar. Observamos también que las narrativas de los youtubers critican las instituciones modernas, profanando los valores a través de la parodia. También valoran y comparten la diversión y desprecian el sufrimiento, pero como imperativo. Este imperativo del placer se relaciona con ​el nuevo espíritu del capitalismo.​Hacen extraordinaria la vida cotidiana. La identidad autor narrador nombre propio se da con los ​nicknames​que no son necesariamente el nombre propio, pero que sí son el nombre dado a sí mismos. Muestran desfiguración, máscaras, desdoblamientos y avatares, más allá de ellos como personajes reales. Estas nuevas posibilidades expresivas de las nuevas


tecnologías hacen posible narrativas donde un mismo personaje puede crear conversaciones con otro, que es el mismo, caracterizado con otra personalidad. Vemos también que el rincón de la intimidad es la habitación de estos youtubers, donde dejan ver los detalles de sus identidades. En este sentido, el “cuarto propio” (Woolf, 1929) que caracterizó el lugar de encierro y silencio para indagar en la interioridad y para la lectura en la modernidad, hoy es el cuarto propio donde las nuevas generaciones obtienen un lugar de autonomía de los adultos y se hacen visibles a través de Youtube, configurando identidad pero de manera diferente a como fue en el pasado. En relación con la temporalidad, la narración identitaria conjunta es cada vez más veloz, en simultáneo y muchas veces en tiempo real. También observamos desplazamientos en relación a las características de tiempo y de espacio asociadas a la cultura mediática. La espacialidad es el espacio privado de los hogares que se hacen públicos en ​entornos virtuales de excepción​habilitados por el mercado, mayormente en los entornos virtuales de videojuego digital interactivo. Estos espacios generan un ​continuum​que atraviesa tanto la encarnación orgánica en el offline como la digital del online, y ya no podemos diferenciar más eso como real-falso. Por eso la utilidad de la noción de ​dividuo​de la que habla Pablo Rodríguez, que retoma de Deleuze (Rodriguez P., 2014). Lo que sí es importante para nosotros es entender que la producción de los procesos de subjetividad en la onda continua tiene una forma de control, y la producción de subjetividad en la onda cuadrada tiene otra, y que están vinculadas. Y que en la última los algoritmos generan nuevas formas de violencia simbólica cuando se apropian de los metadatos, y hacen combinaciones de identidades, perfiles, agrupaciones, que producen narrativas no creativas, que pueden tener consecuencias en la vida offline, sobre todo si pensamos en las transformaciones contemporáneas respecto del desplazamiento de la presunción de inocencia a la prevención del delito, con la implementación de las Leyes Antiterroristas en la mayoría de los estados-nación. Los aspectos éticos, estéticos y políticos están relacionados con la propia gestión de estos discursos, con la posibilidad de crear su propia voz, con la crítica a las instituciones modernas, con la posibilidad del humor que observamos en este campo seleccionado para el análisis. De alguna


manera, el horizonte político propuesto por estas narrativas tiene que ver con profanar los valores, ideas, creencias e instituciones de la modernidad y las relaciones de poder que hacen o hicieron posibles. Por un lado, son argumentos otorgados para dar sentido a los modos de apropiación de las nuevas generaciones de sus consumos, pero al mismo tiempo esos mismos sentidos son el horizonte de interpelación del capitalismo, que ya es otro. Si bien, como decíamos antes, estas narrativas surgen de manera autónoma, como parte de las resistencias contemporáneas, pronto son apropiadas por el capital. Las nuevas alfabetizaciones existen antes y más allá de la escolarización tradicional. Lo confirma el hecho de que estos youtubers saben contar, decir, narrar y leer con otros lenguajes que no son la escritura moderna. El cuerpo, pero, sobre todo, los gestos del rostro, son muy significativos en la pantalla y en la construcción de estas narrativas. Esta observación da cuenta del desplazamiento de lo lógico-racional a la expresión, las emociones y las sensaciones con las que se expresan también se comunican las nuevas generaciones. Lo que sucede los afecta de manera similar. Las identificaciones no son por las ideas sino por los afectos. Estos youtubers y su nueva discursividad dan cuenta de nuevas relaciones de fuerza que configuran nuevas relaciones poder-saber. En este sentido, por ejemplo, nuevas corporaciones como Google o Microsoft contratan a youtubers para promocionar contenidos que no son de la televisión analógica, interpelando a las nuevas generaciones a moverse de pantallas hacia la onda cuadrada. En cierto sentido, lo que observamos en estas nuevas narrativas es que lo que “está mal es no acceder al placer”, “no sentirse a gusto con lo que se hace” que, como ya dijimos, habilita el consumo. Sin embargo, surge también algo nuevo: las tecnologías digitales actuales habilitan que cada producción tenga sus pruebas antes de hacerse visible y de ponerla online. Es decir, sólo la mejor versión y la que es aceptada por los otros continúa en circulación en la nube. También observamos que algo que no tenga seguidores hace que los productores de esas narrativas lo saquen de la red, por lo cual el gusto hegemónico condiciona en gran medida lo que se hace visible y lo que se invisibiliza. Observamos además que Youtube constituye un nuevo espacio


público que aún no sabemos nombrar, pero que tiene esa especificidad que ya comentamos: es un espacio público habilitado por el mercado. Muchas de estas cualidades como autonomía, autorrealización y autogestión son características del ​nuevo espíritu del capitalismo, que toma de las resistencias de los años 60 y 70 el capital contemporáneo. En este sentido, se corren los límites, lo público, lo privado, lo íntimo, tal como los conocimos en la modernidad. También hacemos esta observación: la memoria cambia de estatuto porque la temporalidad es otra. El tiempo recontado, re-narrado casi sin distancia temporal de los acontecimientos, casi no tiene tiempo de interrupción para la reflexión y la articulación. Los temas vinculados a los placeres están puestos de manifiesto sin censuras. No se habla de género; muchos de los ​youtubers hacen de chica y de chico cuando crean sus producciones, hablan de sexo, de deseo, de usos y de modos. A diferencia de la modernidad que ocultó estos temas, que censuró, clasificó y desvalorizó lo carnal cuando produjo el discurso de la sexualidad, hoy encontramos en las narrativas de estos youtubers esa revalorización que promueve el imperativo del placer, el culto al cuerpo y el intercambio mercantilizado del sexo: vibración, vitalidad, confianza en los propios logros, el valor de la aventura, la otredad del sí mismo, la apertura al acontecimiento del ser como disrupción, la fábula de la propia vida narrada una y otra vez. Referencias Arfuch, L. (2013). ​Memoria e imagen, Exploraciones en los límites. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica. Arfuch, L. (2002).​El espacio biográfico. Dilemas de la subjetividad contemporánea. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica. Barbero, J. M. (2002).​El oficio del cartógrafo, travesias latinamericanas de la comunicación en la cultura. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica


Barbero, J. M. (2006). Tecnicidades, identidades, alteridades: des-ubicaciones y opacidades de la comunicación en el nuevo siglo. ​Dialogo de la Comunicación​, 15. Brizet Carbanzo, Ana, (2012), ​Las narrativas de la infancia en los ecosistemas comunicativos tecnomediados​. En ​Colección Pedagogía Iberoamericana Textualidades, Diversidad y Evaluación. Editorial Redipe​. Primera Edición. Julio 2012. Pg. 9 – 24. Colombia. Debord, G. (1967). ​La sociedad del espectáculo, Biblioteca de la mirada.​Buenos Aires: La marca editora. Goffman, E. (1997). ​La presentación de la vida cotidiana. Buenos Aires : Amorrortu. Huergo, J., & Fernandez, Belen (2000). ​Cultura escolar, cultura mediática, Intersecciones. Bogotá: Universidad Pedagógica Nacional. Puigross, A. (2004). ​De Simón Rodriguez a Paulo Freire. La Habana: Premio Andres Bello, Memoria y pensamiento iberoamericano Cuba. Rodriguez, P. (2014). ​Sobre la noción de dividuo: nuevos modos de subjetivación en la intersección de saber y poder. Debates sobre teoria poltica contemporánea​. Buenos Aires. Sibilia, P. (2008). ​La intimidad como espectáculo. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica. Sibilia, P. (​s.f.). La Intimidad como espectáculo. Sibilia, P. (2015). ​El Hombre Postorgánico, Nueva edición modificada . Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica. Speroni, M. (2016). Directora de Tesis. Verdú, V. (2003)​. El estilo del mundo, la vida en el capitalismo de ficción.​Barcelona: Anagrama.


Woolf, V. (1929). ​Cuarto propio.

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